HISTORIA GRÁFICA

Diseño: una mezcla única de ética y estética. Los orígenes y la filosofía de la marca cogen forma a través de su historia gráfica. Esta es la mejor representación de su identidad mediterránea, con sus profundos valores, su fusión de culturas y su inspiración creativa.

La comunicación ha sido uno de los pilares fundamentales de Camper desde sus comienzos. No sólo con un objetivo comercial, sino con el fin de transmitir un mensaje sincero, la comunicación de la marca ha evolucionado combinando ironía y reflexión.

En 1975, tras elegir la palabra Camper (“campesino” en Catalán) como nombre de la marca, Lorenzo Fluxà, junto con Carlos Rolando y Joaquín Lorente –los primeros “conspiradores” de Camper– empezaron a pensar en cómo consolidar el nombre y cómo transmitir todas las ideas que les sugería. De ahí surgieron el logotipo original –con tipografía negra–, las primeras campañas publicitarias y el material que acompañaba a los productos Camper en tiendas multimarca.

En 1981, coincidiendo con la apertura de la primera tienda en Barcelona, el logotipo Camper se modificó, ya que iba a utilizarse por primera vez en la fachada de una tienda, y necesitaba ser más llamativo. Ése fue el momento en el que se incorporó el color rojo al logotipo, y se cambió el color de la letra a blanco, lo que marcó el inicio de la verdadera historia gráfica de la marca. La apertura de la tienda impuso la necesidad de desarrollar materiales gráficos que no habían sido necesarios hasta el momento y que debían reflejar la verdadera filosofía y origen de Camper: bolsas, cajas, pósters, displays, anuncios, catálogos... Todo lo que en la actualidad constituye una parte fundamental de la oferta de la marca y, sin duda, de su reputación.

Recorrer la historia gráfica de Camper en las décadas de 1980 y 1990 supone viajar a través de la propia historia de la marca, su crecimiento y su expansión internacional, así como revivir una historia ilustrada a través de la ironía, el humor y, sobre todo, la imaginación.

En el año 2000, con el cambio de milenio, Camper decidió adoptar un nuevo enfoque en relación con la comunicación: en lugar de centrarse exclusivamente en el producto, se pretendía ahora expresar la propia imagen de la marca. Este cambio obedeció a dos razones principales: Camper era ya una marca conocida entre los consumidores, quienes automáticamente la asociaban con el producto; sin embargo, la intención era mejorar la cultura de la marca y, con ello, también el producto, desarrollando un nuevo mensaje. Ese “nuevo” mensaje se remontaba en realidad al origen: el Mediterráneo, la cultura de Camper y sus raíces. La evolución del mundo incorporó nuevos soportes, como la web. Y el dinamismo propio de la compañía dio lugar a piezas como el magalog (revista-catálogo), cortometrajes, etc.

A lo largo de los años, Camper ha cuidado con esmero la representación gráfica de los conceptos, siempre con un espíritu muy abierto, que le ha permitido contar con la colaboración de más de cuarenta artistas y diseñadores en sus numerosos proyectos.

1998: PREMIO NACIONAL DE DISEÑO

En 1998, Camper fue galardonada con el Premio Nacional de Diseño, que otorga anualmente el Ministerio de Industria y la fundación BCD (Barcelona Centro Diseño). Este prestigioso premio constituye el máximo galardón que se puede otorgar a empresas y profesionales en reconocimiento a su destacada aportación al mundo del diseño. El premio se entrega durante una ceremonia a la que asiste Su Majestad el Rey Don Juan Carlos I. Se premia la trayectoria profesional de una empresa, no un diseño concreto. Se reconoce el valor de la organización, su actitud y su ética de trabajo, así como los resultados obtenidos a lo largo del tiempo.

Para Camper, el diseño significa tres cosas. El deseo de integrar estética y funcionalidad en nuestros productos; ética y estética; imaginar nuevas soluciones, incorporando la tecnología que tenemos a nuestro alcance, para hacer productos más útiles y más responsables que puedan contribuir a la salud de los clientes y a su calidad de vida global.

Para Camper, un objeto de diseño no es algo frívolo e inútil. Nuestra sociedad a menudo elogia “objetos de diseño” que, desde el ideal de uso cotidiano, sólo presentan, tras un breve espacio de tiempo, su incapacidad para servir a su función principal. Los zapatos Camper siempre han destacado por su comodidad, su tecnología, su respeto a la tradición, su funcionalidad y su diseño imaginativo.

El diseño implica identidad. La imaginación, la creatividad y las ideas no surgen de la nada. Nacemos y vivimos en un contexto cultural determinado y, como consecuencia, el diseño se ve claramente influenciado por la historia, la cultura, las circunstancias y el paisaje que nos rodea.

La identidad de Camper es el Mediterráneo: la encrucijada de culturas que se refleja tanto en sus muchas contradicciones como en sus innumerables virtudes. Modernidad y tradición, creatividad y austeridad, respeto, discreción y sencillez. El diseño constituye una eficaz herramienta para avanzar en un mercado global en constante evolución y cada día más competitivo; es un valor añadido y, si bien no resuelve todos los problemas de una empresa, sí contribuye a adoptar lo que podemos considerar un enfoque cultural y humano de la actividad empresarial. Para Camper, este premio no sólo refrendó nuestros esfuerzos, sino que nos animó a través del reconocimiento a seguir conduciéndonos por el mundo con imaginación, ofreciendo diversidad a un público diverso.

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